Proceso para convertirse en citadino

A muchas personas no les agrada vivir en una ciudad. Aunque tiene sus ventajas, como mejores servicios públicos, también posee su lado malo. Los habitantes de las grandes urbes tienen que soportar algunos aspectos negativos, como la contaminación en el aire, el ruido excesivo, y la sobrepoblación. Pero los humanos no son los únicos afectados por la ciudad.

La urbanización (la transformación de un área para el establecimiento de un asentamiento urbano) ha ido en aumento, con el fin de satisfacer las necesidades de una población que crece cada día. Este proceso viene acompañado de alteraciones en las áreas naturales; el ecosistema original debe de ser modificado, para dar paso a las carreteras y edificios necesarios para la población.

Esos cambios tan drásticos del ambiente provocan que muchos animales silvestres no puedan sobrevivir, y llegan a desaparecer de la zona. Pero también existe la posibilidad de que alguna especie no se vea afecta, e incluso le vaya mejor que antes. Este tipo de animales se han adaptado a los cambios que han sucedido en su ambiente, y se han convertido en todos unos citadinos.

Cuatro fases, una nueva vida

¿Pero qué determina que un animal sobreviva a la urbanización? La respuesta a ésta pregunta se encuentra dentro de la ecología urbana. Ésta se encarga de investigar como las ciudades afectan al ambiente, para así mejorar la gestión de las zonas urbanas.

Dentro de esta rama se propone que el proceso de adaptación que experimentan las especies, que cambian de ambiente natural a un ambiente urbanizado, se podría explicar de manera general en cuatro fases: la llegada, el establecimiento, el incremento y la dispersión.

1) La llegada: se considera la primera fase en el proceso de adaptación de las especies. Aunque en realidad el humano casi siempre es el que “llega” al ecosistema, esta fase se explica mejor al decir que una especie “elige” utilizar el nuevo hábitat urbano. La urbanización elimina un ecosistema e introduce nuevos factores al ambiente. Si un animal no puede sobrevivir con los nuevos recursos que ofrecen las áreas urbanas, entonces no podrá “elegir” el nuevo ecosistema. Si logra sobrevivir el primer filtro, no significa que ya pueda decirse citadina.

2) El establecimiento: Igual que para decir que una persona es citadina, tiene que vivir en la ciudad, así la especie no sólo debe de “elegir” la nueva zona; la especie debe de vivir y reproducirse dentro de la ciudad como una población permanente. En esta fase, es importante la cantidad de individuos que llegaron y qué tan rápido se reproducen. Los animales que pueden producir descendencia rápido, como por ejemplo las ratas, son las que tienen más éxito en pasar esta etapa.

3) El incremento: En la tercera fase, ahora la especie debe hacer crecer a la nueva población urbana. Para que haya un incremento en una población, deben de vivir más individuos de los que mueren. En un ambiente natural, las principales causas de muerte son: lo disponible que esté la comida y las muertes que causan los depredadores.

Si una especie establecida en una zona urbana encuentra una cantidad abundante de comida, producto de los humanos, y además se han liberado de sus depredadores, es probable que incremente su población con mayor facilidad.

4) La dispersión: Al aumentar la población, también incrementa la necesidad de nuevos espacios para los nuevos individuos. En esta fase es importante que tipo de movilidad que presenta la especie. Si los animales pueden abarcan un área grande en poco tiempo, como las aves, tienden a ser las que tienen más éxito en esta fase.

La movilidad del animal no es la única manera en la que puede llegar a un área. También hay especies pasivas, que dejan que las corrientes de agua o de aire las lleven, o incluso pueden llegar por accidente debido al descuido humano, como por ejemplo, cuando se escapan mascotas exóticas de las casas, o llegan escondidos en cargamentos de productos procedentes de otros lugares.

Al final, estas cuatro fases se consideran más como filtros para las especies. No todos los animales poseen las características necesarias para sortear los obstáculos que representa el adaptarse a un nuevo ambiente; y de toda la variedad de fauna urbana que nos acompaña, hubo muchos más que se quedaron en el camino.

La expansión humana es inevitable, pero eso no nos libera de la responsabilidad de hacerlo de la manera menos dañina posible. El entender qué tipo de especies podrían pasar las cuatro fases, nos ayudará a establecer políticas de conservación para las especies más vulnerables ante la urbanización, y a comprender mejor a los animales que, igual que el humano, tienen que sobrevivir en una selva de metal que llamamos ciudad.

urbanizado


Fuentes:

-Sol D., Lapiedra O. y González-Lagos C. 2013. Behavioural adjustments for a life in the city. Animal Behaviour 85: 1101-1112.

– Phillips, B. and Suarez, A. (2012). The role of behavioural in the invasion of new areas. In: U. Candolin and B. Wong, ed., Behavioural responses to a changing world mechanisms & consequences. Primera edición. Oxford: Oxford University Press, pp.190-196.

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