«Me quiero volver oso»

Este 2021 fue un año caótico para la mayoría de las personas. Yo puedo contarme entre esas personas. La vida dio muchas vueltas; gané, perdí y luché por sueños. Es este instante, un 15 de diciembre del 2021, lo único que puedo decir cuando me preguntan “¿Cómo estás?” es “Me quiero volver oso y desaparecer tres meses”

Una manera menos dramática de decir esto sería decir que quiero hibernar. Tener la capacidad de dormir durante los meses fríos y esperar mejores condiciones ambientales (los osos esperan más comida; yo esperaría menos inflación y más oportunidades de empleo). ¿Qué me detiene? Sólo debo aumentar mis reservas de grasas en el cuerpo (el pan dulce me está ayudando con eso) y encerrarme en mi cuarto a dormir hasta marzo.

Lo que me detiene es mi cuerpo. Ganas no me faltan por lo visto, pero eso no es suficiente. Los animales que hibernan (como mis queridos osos y ardillas) no sólo deben de engordar. También es necesario que su cuerpo tenga la capacidad de reducir el metabolismo, la temperatura corporal y el ritmo cardiaco. Dormir a niveles más profundos que cualquier sueño pesado.

Bajar el metabolismo del cuerpo no es tarea sencilla y muchos animales (entre ellos, los humanos) no podemos hacerlo. No sólo eso; como mencioné arriba, también tenemos que acumular reservas de energía en forma de grasas o alimentos dentro de las madrigueras. En mi caso, podría comprar a granel para llenar mi alacena, pero las consecuencias de salud por mi exceso de grasa serían más problemas que ayuda.

En la actualidad, la hibernación sigue siendo un misterio para los investigadores. Esa habilidad de regresar de condiciones casi cercanas a la muerte es de interés para varias ramas. Desde fisiología (cuáles hormonas regulan la hibernación y cómo se liberan), hasta la colonización espacial. Sólo hay que imaginar si pudiéramos imitar ese estado. Podíamos usarlo para los viajes interestelares. Si vamos a tardar años en llegar a un nuevo planeta, mejor mantenernos dormidos. Pero mientras no descifremos toda la regulación detrás de este fenómeno, seguiremos imaginándolo en libros de ciencia ficción.

En cuanto a mí…no me queda de otra, más que mantenerme despierta durante este frío. Los problemas humanos no se resuelven durmiendo. Lo que sí puedo hacer es descansar un rato y recuperar algo de fuerzas para el siguiente año.

Esta ardilla todavía tiene mucho de qué hablar.

¡Felices fiestas y un mejor año 2022!

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